viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Superdotados?

Vivimos en la era de “la ciencia” (no es por nada que pongo las comillas). Hoy día, a la gran mayoría de gente le basta con oir la palabra “ciencia” para creerse algo. Parece como si “ciencia” fuese sinónimo de verdad. Pero tal como yo lo percibo,  casi siempre, lo que en la actualidad se denomina “ciencia” no es más que otra forma de religión, a la que tanto critican los apologetas más acérrimos de “lo científicamente comprobado”. Y como “religión” tiene sus dogmas, sus “curas”, sus censores, sus intereses creados, y como no, sus mentiras. Mentiras cargadas de prejuicios provenientes de la cultura que domina el globo actualmente, que es la anglosajona, liderada por los EEUU. Y esas mentiras suelen extender sus "ramas" a muchos campos. Y cuando uno duda de la "raíz del árbol", suele ver eso en cualquier "rama" de este.

Yo siempre he sido una persona a la que le gusta buscar la verdad. Estoy convencido de que existe una verdad objetiva, que tarde o temprano siempre sale a la luz. No importa el tiempo que pase y las censuras que sufran los que la defienden. La historia está llena de ejemplos en que esto ha ocurrido. También creo firmemente que la verdad de la que hablo, la auténtica verdad, es atemporal y universal; es decir, que está por encima de sesgos culturales, ideológicos, políticos, religiosos, y pasajeros. Y esa, es la que suele costar mucho encontrar, porque suele estar camuflada entre numerosísimas "interferencias" que hacen demasiado "ruido". Y a la verdad no le gusta hacer ruido, la verdad es "tímida". No se acerca a uno. Hay que buscarla y desenterrarla de entre los escombros. Y encima, cuando se la encuentra hay que luchar mucho por defenderla. Porque desgraciadamente, en esta sociedad hay muchos mentirosos interesados que luchan por ocultarla a toda costa, o lo que es peor, fingir que ni existe con repugnantes relativismos. Y todo ello por egoísmo, por ansias de poder. Y muchas veces la mayoría de la gente les sigue sin saber que con ello contribuyen a sepultar una verdad que les haría mucho bien. Pero no quiero profundizar mucho ahora en este asunto, mi intención con esto es únicamente preparar un poco el terreno para poder entrar con suavidad en el asunto que nos ocupa.

Prácticamente todo el mundo ha oído la palabra "superdotado" alguna vez. No es algo que se oiga mucho ni de lo que se suela hablar en profundidad, al menos fuera de los ámbitos de la enseñanza y la psicología (y tampoco es que en ellos se profundice mucho), y la gran mayoría de la gente cree que un superdotado es alguien que "es muy listo", que "estudia mucho" (algunos piensan vulgarmente en el típico "empollón"), que cuando es pequeño termina el colegio más pronto que los demás y que cuando es adulto tiene 3 o 4 carreras, toca varios instrumentos musicales, sabe 4 o 5 idiomas y además puede hacer cálculos matemáticos complicadísimos a una velocidad inhumana y/o resolver cualquier adivinanza que se le plantee. Todo eso hace que incluso muchos de los mismos superdotados, tengan tal confusión en la cabeza que no sepan reconocerse a sí mismos. Es decir, la gran mayoría no sospecha que lo son, hasta que no tienen la suerte de dar con alguien que les "detecte" o acceder a cierta información; y esto no suele ocurrir fácilmente. Porque por desgracia, la palabra "superdotado" y todo lo que se relaciona a ella, va unida de forma nefasta al ámbito académico. Entonces, es difícil que a una persona que fracasa escolarmente, o que saca unas notas justitas, es decir, una persona que no tiene nueves y dieces en todo, se le pase por la cabeza que pueda ser superdotado. De hecho, cuando uno se pone a investigar sobre el tema, descubre que una gran mayoría fracasa escolarmente, y otros tantos se pasan media vida o más sin saber ni sospechar que lo son, por no mencionar los tristes casos de los que terminarán sus días en este mundo sin saberlo jamás.


Y es aquí donde vuelvo a lo que comentaba al principio. La mal llamada "ciencia" falla. En mi opinión, es un error muy grave tratar de responder a la pregunta "¿qué es un superdotado?" desde el academicismo más plano y absurdo. Sin embargo este error se comete. Es fácil comprobarlo. Uno no tiene más que buscar información sobre el tema y verá como la mayoría de libros que hablan de ello lo hacen desde un punto de vista estrictamente académico. "Cómo ayudar a un niño superdotado a triunfar", "El niño superdotado: cómo explotar su potencial", etc. (es muy significativo también el hecho de que pocas veces se hable de los adultos superdotados, posiblemente porque ya son "productos caducados"). Parece como si lo único que importara fuese eso. Pero nadie parece preocuparse de investigar en serio el lado humano, es decir "qué es", "qué siente", "qué piensa". Y es que un "superdotado", ante todo es un ser humano. Pero no nos debería extrañar todo esto si tenemos en cuenta que vivimos en la era del reduccionismo mecanicista, donde hasta en medicina o biología, se suelen tratar seres vivos como máquinas. Como un medio para conseguir algo, y no como un fin en sí mismos, que es lo que en definitiva son. Y la psicología, cargada de prejuicios culturales y absurdos, no es diferente en eso.

Siempre he vivido sintiéndome diferente a los demás. Aunque alguna vez se me pasó por la cabeza, y además una profesora del colegio me lo dejó caer en una ocasión, nunca me planteé en serio que yo pudiera ser uno de ellos. Yo no era muy brillante en el colegio, siempre estaba "en la luna" (como me decían), y cuando llegué al instituto, después de repetir varias veces distintos cursos, lo dejé, bastante mal anímicamente. Sin embargo, hace poco, por causas personales que no viene al caso contar aquí, empecé a sospechar fuertemente que lo era. Y ahora, aunque no he hecho ninguna prueba de CI "oficial", no me cabe ninguna duda de que lo soy. Y cuando descubrí que lo era, empecé a investigar sobre el tema. Necesitaba hallar respuestas, porque me había pasado la vida muy solo, incomprendido, sin entender tampoco a los demás, viendo a la mayoría como insensibles, perversos, crueles y hasta poco inteligentes (por no usar una palabra más ofensiva, pero que sin embargo es la que solía, y suele retumbar en mi cabeza). No voy a contar aquí mi vida, pero sí puedo decir que vivir siendo superdotado en esta sociedad es muy duro, y si encima no sabes que lo eres, y aún así te sientes diferente, es mucho peor, porque a menudo te preguntas si el menos inteligente eres tu, y dudas de ti mismo dejándote la autoestima bastante dañada en el proceso.


Aunque no hace mucho que empecé a investigar sobre lo que es un "superdotado", la verdad es que en seguida me cansé. Porque nada de lo que leo sacia mis ansias de responder a esta pregunta que parece sencilla y sin embargo nadie a día de hoy me podría contestar:

"¿Qué soy?"

Porque está claro que ni siento como los demás, ni pienso como los demás, hasta el punto de que, como he mencionado arriba, eso me ha acarreado una gran soledad y más de un trauma emocional.

Volvamos al tema de la "ciencia", siempre insistiendo en el entrecomillado, ya que la auténtica ciencia y la verdad de la que hablaba, deberían de ser sinónimos, y en este caso, como veremos, no lo son. La "ciencia" actual solamente puede responder a mis preguntas sobre mi identidad desde el ámbito académico, centrándose única y exclusivamente en mi capacidad para producir, como si fuese una mercancía más (sólo le interesa que saque "buenas notas" en el colegio y que de mayor sea una "máquina productora" eficiente). Esa "ciencia", que como he mencionado, es producto de la cultura dominante anglosajona, todo lo concibe - y eso incluye a la mismísima naturaleza- desde un punto de vista competitivo, bélico. De hecho, basta con coger la palabra que usan para denominarnos y comprobarlo: "Super-dotado", o sea, "más dotado", "más apto". Es un concepto puramente darwinista (ya profundizaré más en otra entrada de este blog acerca de lo nefasta que me parece la visión darwinista [y su hijo bastardo, el neo-darwinismo], que nos pinta la naturaleza como un campo de batalla en guerra constante, donde los seres vivos compiten contínuamente y "evolucionan" a base de eso, de competir, de pelear. Una teoría que por suerte, cada vez somos más los que vamos viendo que se ideó para justificar el capitalismo salvaje y las lacras de la industrialización, y que de científica y objetiva no tiene nada). Y las respuestas que yo busco son universales, no limitadas a una determinada cultura, con la que además no simpatizo en absoluto.

No es de extrañar que esa cultura del dinero, donde lo que parece importar es lo que produces y lo que tienes, y no lo que eres o sientes, la "ciencia" no me de la respuesta que busco, y sólo me de ligeros esbozos de diferencias de base con la mayoría, como es una mayor inteligencia (basándose en tests de CI, que no miden ni de lejos todas las áreas de la mente humana). Y tampoco es de extrañar que con esos esbozos se busque en el lugar equivocado, tratando de ver como se puede explotar a los "superdotados" y no tratando de comprendernos, que es en definitiva lo que debería hacer la ciencia (y ahora sí, sin comillas). Esto me recuerda a lo que tristemente ocurre muchas veces (la mayoría de hecho) en medicina, que en lugar de investigar para la salud de las personas, se hace para sacar dinero con la enfermedad, vendiendo productos químicos patentados.

Resumiendo: A la "ciencia" actual y sus apologetas (bastante prepotentes a menudo) no les importo yo, les importa el provecho que me puedan sacar.

Antes de seguir, me gustaría aclarar una cosa importantísima que casi nadie sabe de los "superdotados", y que a mi personalmente, me hace plantearme muchas cosas, y dudar del paradigma actual basado en el darwinismo. Fue hace muy poco (si mi información es correcta en la década de los 90), que se descubrió que los llamados "superdotados", somos además de más inteligentes, más sensibles. Hasta entonces a nadie le importaba lo que sentíamos. Me hago muchas preguntas con esto, pero sobre todo esta: si somos como dice la psicología actual "más aptos" desde un punto de vista darwinista, es decir, si somos "más evolucionados" ¿por qué somos más sensibles? No es una pregunta tonta. Hay que pensar que en la naturaleza que nos pinta esa gente, reina el oportunismo. Es una naturaleza fría, hostil y cruel donde no hay sitio para la sensibilidad ni la empatía, un universo donde el más desalmado se queda con todo y los más sensibles mueren o son condenados al ostracismo. Entonces, ¿por qué lo que llaman "la selección natural" (concepto en el que no creo) nos habría hecho a los "superdotados" más sensibles? ¿No es una contradicción? Partiendo de esta, nos podemos hacer muchas más preguntas que personalmente me hacen dudar de esa visión acerca de nuestra identidad, y pensar que quizás, no somos "super" nada, que a lo mejor somos otra cosa, otra cosa que no conviene conocer, porque rompería todas las bases de la biología y psicología actual (basada esta última en la primera).

Habrá que esperar a que el paradigma darwinista colapse (la "raíz del árbol" de la que hablaba al principio), pero mientras tanto, yo puedo ir haciendo algo de ciencia de verdad (en realidad, cualquiera puede hacerla, aunque no se tenga ningún título ni se vista una bata blanca), usando mi inteligencia y sensibilidad como herramientas, para tantear a ciegas en la oscuridad hasta dar con alguna pista que me acerque a la respuesta de mi pregunta: ¿qué soy?. Porque una cosa sí la tengo muy clara, la palabra "superdotado" está obsoleta, y lo está, porque está influenciada por prejuicios culturales rancios y trasnochados, de una cultura que está destruyendo el planeta tierra a pasos agigantados. Pero eso será tema del siguiente texto.

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