Creo que no exagero si digo que todos los que somos más inteligentes y sensibles que la media - hayamos sido catalogados como "superdotados" desde pequeños o no - hemos sentido desde nuestra más tierna infancia que la gente de alrededor siempre parece estar en nuestra contra. Desde profesores y compañeros de clase hasta incluso los miembros de la propia familia en muchos casos, a menudo suelen tener preparada una mirada o gesto hostil, una risita burlona, o bien palabras de rechazo o censura. Los niños "superdotados" solemos crecer con la inseguridad de que somos nosotros "quienes fallamos", de que debemos hacer algo que irrita a los otros, pero por más que nos auto-analicemos (y es algo que hacemos mucho), no encontramos la culpa en nuestro interior. No hayamos ningún motivo por el cual merezcamos ese contínuo golpeo hostil por parte de los demás. Especialmente en la infancia, que se es más inocente, algunos hasta hacemos a otros de forma abierta la pregunta de "¿qué hago yo de malo?", y la mayoría de las respuestas suelen ser evasivas poco claras que no hacen sino crear más confusión, sensación de ineguridad y culpa. Una respuesta muy común suele ser "no sé como no te das cuenta, está muy claro". Ese tipo de contestación lleva veneno, ya que hiere aún más nuestra ya de por sí dañada autoestima a base de sembrar confusión y duda. Por eso somos muchos los que elegimos, a veces desde muy pequeños, el distanciamiento emocional con los demás, y en el peor de los casos acabamos aislados. Las otras personas se manifiestan para nosotros como seres dañinos, como "rosas con pinchos" que hacen sangre en cuanto uno se acerca, y hay algo que añade dolor e incomprensión, que cuando nos miramos a nosotros mismos, no vemos espinas por ningún lado.
Si algo tenemos nosotros, es que no podemos dejar de hacernos preguntas y buscar respuestas constantemente, y una de las que más nos hacemos en relación a este asunto es: "¿Por qué siempre a mi?". Vemos a menudo que muchos otros niños son más malos que nosotros, más violentos, más mentirosos, más tramposos, pero no reciben ese maltrato y rechazo tan grande ni de lejos. Eso nos perturba mucho, rompe nuestros esquemas lógicos, especialmente si nadie nos ha dicho nunca que somos "superdotados", porque en ese caso uno tiene la sensación de ser diferente, pero una diferencia "mala", que nos sitúa por debajo de los demás. Tal es la actitud hostil que solemos encontrarnos. De esta problemática, salvando quizás algunos círculos "especializados", se habla y se conoce muy poco. De hecho, no se suele decir que muchos casos graves de acoso escolar tienen como víctima un niño más inteligente y sensible que la media, a veces porque ni se sabe que lo es. Supongo que es muy difícil para quien ni siente con nuestra intensidad, ni ha sido condenado desde la infancia a este rechazo constante, imaginar el profundo dolor emocional que se acumula en el corazón cuando se vive esta situación de forma continuada. Cuando uno no sólo nota que siente y piensa diferente, sino que encima percibe que se le trata como si "fallara" continuamente, es imposible que su corazón permanezca ileso.
A mi me llevó muchos años empezar a vislumbrar las respuestas a este dilema. Cuando uno es inocente, no suele sospechar de la maldad de los otros. Un error muy común de los que somos honestos y tenemos la voluntad de ser buenas personas, es que tendemos a tratar de comprender los actos de los demás en base a nuestra lógica. En otras palabras: no se puede comprender el comportamiento de una persona perversa (y dadas nuestras características, la gran mayoría suele ser más retorcida que nosotros) analizándolo con la lógica de una persona inocente. Uno entra en el círculo vicioso de preguntarse "¿qué hago de malo a los demás para que me rechacen y maltraten tanto?" porque es la única razón por la que nosotros haríamos algo así, o sea, que ellos hicieran algo malo. Rechazar y agreder por envidia o celos no se halla en nuestro corazón. Si encima se desconoce que uno es eso que se llama comúnmente "superdotado", visualizar que en realidad son la envidia, los celos, la voluntad de someter u otras pasiones de carácter innoble lo que suele mover a los demás a atacarnos y despreciarnos, se hace muchísimo más difícil (tal fue mi caso). Por ejemplo, ningún envidioso va a responder honestamente a la pregunta de "¿qué hago yo de malo?" diciendo "nada, pero te tengo envidia". No conozco ninguna persona, ni creo que vaya a encontrármela nunca, que tenga el valor y la honestidad de decir: "te odio y te rechazo porque veo que eres más inteligente, más buena persona que yo y eso me repatea, lo reconozco". Nos ahorraríamos muchos quebraderos de cabeza si ese comportamiento fuera común. Esto reza, no sólo para la envidia, sino para todas las demás causas innobles y bajas por las que en realidad se nos suele agredir.
Dicho esto, pasaré a describir una situación que me parece, no sólo similar, sino que sus raíces son exactamente las mismas.
Desde que el ser humano se hizo sedentario, empezó a domesticar animales y plantas y apareció el "esto es mio, esto es tuyo", especies salvajes como los lobos, pasaron de ser compañeros de planeta a enemigos a destruir. Actualmente en muchos países de Europa como Inglaterra o Francia están extinguidos debido a la persecución a la que se les sometió durante los últimos siglos, y en España su número es una ridiculez comparado con los que hubo antaño. Apareció el perro doméstico como "sustituto" del lobo y pronto proliferó tanto que pasó a ser para los humanos el cánido por excelencia. En el imaginario colectivo el perro es "el mejor amigo del hombre" y el lobo es "el malo". Cuando se empezaron a idear todo tipo de formas de perseguir, acorralar y matar a los lobos, la gente jamás decía que lo hacía porque estos animales estaban en la tierra que ellos querían colonizar. No decían que mataban a los lobos porque supusieran un estorbo a su ambición egoísta, ni que el único "delito" que habían cometido estos animales era estar ahí antes que ellos y querer seguir viviendo como lo que son: animales libres y salvajes (merece la pena aquí reflexionar sobre como se ha pervertido la palabra "salvaje", que originariamente no significa nada malo). Si tu preguntas a un campesino que sale al campo con su escopeta a matar
lobos, que porqué lo hace nunca te dirá la verdadera razón, te dirá que es
una "alimaña", que es un animal "que mata sus ovejas, cabras o vacas
porque le gusta matar y es sanguinario". La realidad es que la única diferencia entre el perro y el lobo es que este último no se deja domar, no obedece al ser humano, no se somete, en definitiva, quiere seguir siendo lo que es, y gracias a eso conserva su inteligencia y su sensibilidad. Pero esto irrita a las personas que actualmente tienen el poder, que creen que el planeta es suyo y que todo lo que se oponga a ello es "malo", es el "enemigo". Es importante tener en cuenta esto: a la gente perversa no le gusta, por cuestiones de narcisismo, no por conciencia, pensar que ellos
son los malos, así que suelen idear todo tipo de excusas y autoengaños
para creer que lo que hacen es "justo", y que la victima de su acoso es
"mala". Y no solamente se conforman con autoengañarse, sino que no escatiman esfuerzos para hacer creer a los demás que obran de manera correcta, que la víctima se lo merece. En el caso de los lobos, se llegó a los extremos de crear toda una literatura de cuentos y leyendas urbanas para que la gente creyera en la naturaleza malévola de estos. Lo mismo podríamos decir de los pueblos originarios o nativos en todas las zonas del planeta que han sido colonizadas usando la mentira y la agresión por los auténticos malvados. Los "indios" son "salvajes", "agresivos", "incivilizados", "no tienen alma" y por eso hay que matarlos y asediarlos, ese era el cántico que se repetía como modo de justificar lo injustificable.
El niño que es más inteligente, sensible, activo y vivaracho que la media, porque conserva su naturaleza humana, en una sociedad que quiere "perros domésticos", se enfrenta en el fondo al mismo dilema que el lobo o el nativo. Va contra los intereses de quienes quieren apoderarse de todo, hasta del alma humana, y por ello se le ve como a un enemigo. Por poner un ejemplo, un niño que pregunta en clase constantemente al profesor sobre cosas que no le encajan, será ridiculizado por el maestro y por los demás alumnos, lo mismo ocurrirá si destaca en algo que el sistema de enseñanza no premie especialmente, como ciertos aspectos artísticos o deportes que "no tienen salida", lo que se traduce en "no le interesa a los de arriba". De la misma forma que se hizo con el lobo en su momento, se idearán todo tipo de excusas para justificar la violencia contra el, que en este caso es forzarle a encajar y domesticarle a palos. Para ello hasta se inventaron diversos tratados de psicología sobre niños "conflictivos", "hiperactivos" y "rebeldes" (otra palabra que como "salvaje", ha sido pervertida, ya que ser rebelde no es nada malo, sino todo lo contrario), que "cuestionan la autoridad" y que "no se adaptan", por no mencionar los nefastos medicamentos para "corregirles", que personalmente me parecen tan aberrantes como la peor de las drogas, y de los que desconocemos sus efectos a medio/largo plazo. Es esta la misma mentalidad que los tratantes de esclavos exhibían con los negros en la Norteamérica de siglos pasados; si un esclavo no obedecía era "un mal negro", y el que era más manso y sumiso era premiado como "buen negro", al igual que el niño que en clase es "obediente", "se está quieto" y "saca buenas notas". También me parece curiosa la analogía con los caballos salvajes que no se dejan domar, que el domador ve como un caballo "malo", "arisco", "huraño". Ni el profesor, el padre o la madre autoritarios, ni el psicólogo que trata "niños hiperactivos", ni el cazador de lobos, ni el colono, ni el esclavista, ni el domador de caballos son capaces de ver que si ellos no trataran de imponer su egoísmo prepotente, no habría necesidad de rebeldía alguna. Y no lo ven porque están tan ebrios de falsa confianza y de egocentrismo que son incapaces de vislumbrar sus propias injusticias y aporías. Es el clásico refrán de "ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio", pero aquí la situación se hace más dramática ya que esa "viga" aparece como inexistente, invisible, pues quienes están de su lado son mayoría, empezando por los que se dejan domesticar. Esto crea una falsa realidad muy peligrosa, una sensación embriagadora de que lo que se hace es "por el bien de la sociedad", sin tener en cuenta que esos niños y adultos son también sociedad, y como tal deben de ser tenidos en cuenta y respetados. Es algo muy tramposo usar la palabra "sociedad" para referirse sólo a unos pocos que interesa resaltar y no a todas y cada una de las personas. Pero este tema tendrá el desarollo que merece aparte.
Por tanto, el egoísta, el malo, no es el lobo, el nativo, ni el niño "superdotado", sino quienes han creado y tratan de mantener a toda costa este sistema "social", empezando por el dañino sistema académico (no pongo educativo adrede, porque eso no es educar), al que por su transcendencia también dedicaré un texto entero aparte. Ellos son los auténticos egoístas perversos, que tratan de asfixiar a todos los que no se sometan a sus ansias por controlarlo y poseerlo todo.
Los llamados "superdotados", no somos en el fondo más que eso, lobos acorralados. Lobos acorralados y maltratados por una sociedad esclavista que trata de ahogar todo lo que huela a inteligencia, sensibilidad, creatividad y personalidad, en definitiva, todo lo que huela a libertad.
martes, 17 de diciembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Lobos entre perros
Advierto que lo que lo que voy a exponer a continuación es bastante heterodoxo, políticamente incorrecto y que no es una teoría científica, sino una hipótesis personal basada en mis observaciones, experiencias y alguna que otra información que he ido asimilando de aquí y de allá, escuchando sobre todo a mi intuición y sentido común, a esa parte de mi yo más interna que conecta directamente con la naturaleza, y con mi esencia humana.
Lo primero que tengo que decir es que, al contrario de lo que postulan la mayoría de "especialistas" que abordan el tema de los "superdotados", no pienso que nuestras características sean exclusivamente "genéticas". No creo en determinismos genéticos. Es posible que haya algo innato, pero de ninguna manera pienso que eso sea determinante e inamovible. De hecho, ha habido ya experimentos donde se ha demostrado que entrenando a niños debidamente, su inteligencia aumentaba considerablemente.
Como ya hemos visto, un "superdotado", dicho de forma sencilla, es una persona que es más inteligente y más sensible que la media. Y yo creo que, como ciertas cualidades físicas, esas también se pueden entrenar y desarrollar, y por supuesto, atrofiar. Eso sí, es importante tener en cuenta que pasada una edad (si no me equivoco ronda los 8 o 9 años), como el aprendizaje de los idiomas, esas características serán cada vez menos elásticas. Por ejemplo, las mujeres por naturaleza tienden a ser más flexibles que los hombres, pero eso no significa que un hombre no pueda entrenar para ser tan flexible o más que la media de mujeres, o que una mujer no pueda atrofiarse por falta de entrenamiento y acabar teniendo menos flexibilidad que la que su naturaleza le otorgó.
Esto es importantísimo, porque si la llamada "superdotación" se ve así, y no como algo que aparece por azar de forma determinante en algunos individuos, que está "en sus genes" de manera fija e invariable, la idea empieza a tomar una forma diferente. De hecho, para afirmar esto me baso en experiencias vividas. A lo largo de mi vida he visto como personas que eran poco inteligentes han agudizado su inteligencia muchísimo (a veces por compartir mucho tiempo con alguien "superdotado"), o personas sensibles que se volvían tan insensibles que parecían auténticos psicópatas comparados con lo que eran antes. Quizás sea verdad que haya personas a las que les cueste pasar de ciertos límites, tanto por arriba como por abajo, pero lo que sí tengo claro es que la inteligencia y la sensibilidad no son cosas estáticas determinadas por "los genes". De hecho, hay "superdotados" que aparecen de repente en familias en las que no hay ningún antecedente.
Siempre se nos dice, y ya desde niños se nos repite constantemente, que los animales, incluídos nosotros, evolucionamos de formas más simples a formas más complejas. Que venimos todos de un ancestro común y que estamos en constante cambio. Según esa visión darwinista, el ser humano es cada vez más inteligente y tiende a perder rasgos "salvajes" como el pelo, el rabo, etc. .
Recuerdo que en el colegio una vez nos dijeron que dibujásemos el ser humano del futuro, y según lo que nos enseñaron, casi todos esbozamos un hombre con el cráneo enorme (tampoco creo que sea cierto que cerebro grande vaya ligado a mayor inteligencia) y calvo, puesto que el pelo sería "un vestigio" que desaparecería. Pero ¿qué hay de cierto en esto?
Para mi no tiene nada de científico. Nadie lo ha demostrado jamás. Sólo son conjeturas ideológicas y fantasiosas para ponernos como los más evolucionados de la naturaleza, como los seres superiores, y así justificar los abusos que el ser humano hace con el planeta. Puro antropocentrismo luchando agónicamente por autojustificarse "científicamente".
El registro fósil, la única evidencia que existe, nos muestra que efectivamente parece que ha habido cambios en las especies que han vivido en el planeta, pero no nos muestra ni una sola evidencia de que haya habido una "evolución" gradual, que realmente haya sucedido algo como el paso de simio a homínidos.
Según la visión ortodoxa, la aparición de "superdotados" se podría explicar como una especie de avance en esa evolución. Pero, ¿no dice el darwinismo que la evolución es por mutaciones al azar en un individuo? ¿Cómo puede explicarse desde esa teoría que haya en el planeta tantos "superdotados" (hay más de lo que parece, lo que pasa es que la mayoría no se detectan y pasan desapercibidos; tampoco hay mucha información sobre el tema) con unas características tan similares de inteligencia, sensibilidad, y hasta formas de sentir y reflexionar parecidas? ¿No deberíamos de plantear estas cuestiones desde otro paradigma?
No soy el único que dice esto. Hay numerosos científicos, sobre todo en el campo de la ecología, que tienen motivos y evidencias de sobra para pensar así.
Dejemos a un lado por un momento la visión evolucionista de la naturaleza que nos han metido en la cabeza desde niños, cuestionémosla. Imaginemos por un momento que los seres vivos tienden a mantenerse invariables - al menos durante un periodo larguísimo de tiempo -. Que existe una naturaleza de las cosas que permanece estable y que tiende a volver a esa estabilidad después de haber sido sometida a cambios antinaturales.
Por ejemplo, pensemos en el caso del lobo y el perro. Un lobo sería la forma natural y estática, con algunas variables no muy notables según las características del entorno en el que estén, mientras que un perro sería una forma artificial de "lobo", una desviación del cauce natural de las cosas. De hecho, muchas razas de perros creadas artificialmente por el ser humano tienen problemas de salud y algunas, como el boxer, tienen una esperanza de vida muy corta. Con todo, dentro de los perros, hay perros más semejantes a lobos, y perros que están muy alejados de estos. Lo mismo podríamos decir de otras especies, como los jabalíes y los cerdos, los gansos salvajes y los patos domésticos, etc. . Todo eso no es ningún tipo de evolución, al contrario, es una involución creada de forma artificial por la domesticación a manos de los humanos (y no tengo nada en contra de los perros, es más, me encantan).
Un lobo, en contra de lo que nos inculca el imaginario colectivo (el lobo "malo" y "salvaje" frente al perro "inteligente" y "amigo del hombre"), es mucho más inteligente que un perro, y también es mucho más sensible física y mentalmente. No ha sufrido ninguna domesticación, y por tanto sus características naturales han permanecido intactas y así hubiesen seguido si el ser humano no hubiera intervenido. De hecho, yo estoy seguro de que si el ser humano desapareciese del planeta tierra, poco a poco los perros irían dando paso a cada vez más lobos, hasta que la especie volviese a su cauce natural.
(Antes de seguir adelante, me gustaría insistir en que esto no es una teoría científica. Sólo es una hipótesis personal y una invitación a pensar de otra forma diferente a como nos tienen acostumbrados, a mirar estos temas desde una lógica diferente. Cada uno es libre de sacar las conclusiones que quiera).
Actualmente hay muchísimos más perros que lobos. De hecho, estos últimos, en muchos lugares del planeta o se han extinguido, o están en vías de extinción. El perro cuenta con el apoyo del ser humano (más que nada por interés de este último); realiza trabajos para el, es obediente y un buen compañero, mientras que al lobo se le persigue y se le asesina sistemáticamente.
Pensemos por un momento que esto mismo, lleva ocurriendo siglos y siglos con nuestra especie desde que el ser humano se sometió a vivir bajo el yugo de "los de arriba" y dejó de ser libre. Pensemos que al igual que el perro, el ser humano ha sufrido una especie de "domesticación" y se ha dejado mucha inteligencia y sensibilidad por el camino. Pensemos también, que debido al actual estilo de vida jerárquico y alienante ha ido involucionando poco a poco. En realidad, tiene mucho sentido. Cuando las personas se acostumbran a obedecer, a no cuestionar, a someterse a lo que se les diga, pierden inteligencia y capacidad crítica, y cuando se les entrena para competir constantemente con los demás en lugar de colaborar, cuando se les enseña que el oportunismo y las trampas es "lo natural" ¿qué nos queda? ¿No nos queda cada vez una humanidad menos inteligente y menos sensible? ¿No habíamos dicho que son esas cualidades precisamente las que los llamados "superdotados" tenemos más desarrolladas? ¿No estaríamos teniendo cada vez más "perros" y menos "lobos"?
De un tiempo a esta parte, han aumentado considerablemente las personalidades psicopáticas, los sociópatas y demás gente insensible. Gente carente de conciencia, capaz de engañar, traicionar o pasar por encima de quien sea con tal de conseguir sus ambiciones; de hecho, son a los que en este sistema les va mejor, y los que suelen llegar a los puestos más altos en el. No debería de sorprendernos, teniendo en cuenta el tipo de sociedad que estamos viviendo, basada en el dinero y el oportunismo, donde todo vale y donde se compite constantemente. Una sociedad donde la cooperación, la solidaridad, la sensibilidad y la moral han ido quedando relegadas cada vez más a una minoría.
Los darwinistas explicarían esto como una "evolución" y "adaptación al entorno" (hostil), ya que conciben la naturaleza como un campo de batalla en el que la sensibilidad, la empatía y la conciencia serían un lastre. Pero, ¿y si tratamos de cambiar también aquí la forma de verlo? Si los "superdotados" somos una especie de "evolución", ¿por qué somos tan sensibles y tenemos una conciencia tan fuerte? ¿No será que inteligencia y sensibilidad deben ir unidas y son características naturales en el ser humano y lo contrario es una involución debida a la "domesticación"?
Para comprender esto, tenemos que dejar de ver lo que tenemos delante de los ojos como algo "normal". El sistema de sociedad capitalista basado en el dinero, el Estado, las jerarquías y clases sociales, la vida en grandes ciudades, los ricos y los pobres... Nada de eso es natural ni verdadero, si se piensa bien. Entonces, la pregunta que yo me planteo es: ¿no puede estar ese tipo de vida haciendo un efecto sobre la humanidad parecido al que ocurre con los animales domésticos que viven en granjas? Si nos acostumbran desde pequeños a competir en lugar de colaborar, a ser "duros", a no mostrar las emociones, si nos meten en esas "cárceles" llamadas colegios durante muchas horas sentados, comparándonos constantemente con los demás niños, poniéndonos calificaciones que nos hacen sentir mejores o peores que los demás, si nos enseñan a obedecer, a no preguntar "porqués", y cuando crecemos, seguimos compitiendo, pisando y evitando que nos pisen, trabajando por dinero y no por el bien de la comunidad, etc., ¿no estará atrofiando eso durante generaciones la sensibilidad del ser humano? ¿De la misma forma que los patos domésticos "olvidan" como se volaba? ¿No puede ser que esta sociedad actúe como una especie de "zoológico" donde los "animales" que hay dentro no se comportan como lo harían en su entorno natural?
Una cosa está clara. En un ambiente natural, donde el bienestar de uno depende del bienestar común y viceversa, un psicópata no podría vivir. Las personas insensibles serían apartadas de la comunidad y se daría prioridad a la las buenas y sensibles. No habría que competir sino colaborar. De hecho, si un número determinado de personas se ven por alguna razón en una situación de peligro, en seguida les sale su naturaleza solidaria, aunque no se conozcan de nada. Sin embargo y por desgracia, en nuestra sociedad actual ocurre lo contrario, se margina y pisotea a las personas más buenas y sensibles. Algo está fallando.
Pienso por tanto, que lo natural en el ser humano es ser sensible, tener empatía, conciencia, solidaridad... En un mundo sin leyes, sin Estado, sin dinero, serían necesarias esas cualidades. Las leyes, el Estado, el dinero, todo eso atrofia la capacidad de pensar y sentir por uno mismo, o sea, la inteligencia y la sensibilidad. A "los de arriba" les interesa gente obediente que no piense y gente insensible que no vacile en pisar a otros para que siga habiendo riqueza para unos pocos a costa de esclavizar a muchos. Pero insisto, todo esto no es natural. Lo que aquí trato de buscar es la naturaleza humana, por encima de barreras de todo tipo, ideológicas, culturales, históricas, etc. .
Por supuesto, y no me canso de repetirlo, todo esto no son más que hipótesis, que por cierto encajan bastante bien dentro de una misma cosmovisión. Pero habría que investigar mucho y probar muchas cosas para confirmarla. Sin embargo, tal como yo lo veo, los llamados "superdotados" bien podríamos ser un intento de la naturaleza por devolver a la humanidad a su condición natural. O, dicho de forma metafórica, es probable que lo que en realidad seamos sea "lobos entre perros". Y como ocurre con los cánidos, existe una tendencia a oprimir a los lobos y a premiar a los perros. A ahogar la libertad, la inteligencia y la sensibilidad y a fomentar la esclavitud, la obediencia, la estupidez y la insensibilidad. Existe una caza constante y silenciosa de "lobos", que no es sangrienta, sino que se expresa por medio de la marginación, el acoso moral, la exclusión social, el desprecio... Pero todo esto será motivo del próximo texto.
Sobre el determinismo genético
Lo primero que tengo que decir es que, al contrario de lo que postulan la mayoría de "especialistas" que abordan el tema de los "superdotados", no pienso que nuestras características sean exclusivamente "genéticas". No creo en determinismos genéticos. Es posible que haya algo innato, pero de ninguna manera pienso que eso sea determinante e inamovible. De hecho, ha habido ya experimentos donde se ha demostrado que entrenando a niños debidamente, su inteligencia aumentaba considerablemente.
Como ya hemos visto, un "superdotado", dicho de forma sencilla, es una persona que es más inteligente y más sensible que la media. Y yo creo que, como ciertas cualidades físicas, esas también se pueden entrenar y desarrollar, y por supuesto, atrofiar. Eso sí, es importante tener en cuenta que pasada una edad (si no me equivoco ronda los 8 o 9 años), como el aprendizaje de los idiomas, esas características serán cada vez menos elásticas. Por ejemplo, las mujeres por naturaleza tienden a ser más flexibles que los hombres, pero eso no significa que un hombre no pueda entrenar para ser tan flexible o más que la media de mujeres, o que una mujer no pueda atrofiarse por falta de entrenamiento y acabar teniendo menos flexibilidad que la que su naturaleza le otorgó.
Esto es importantísimo, porque si la llamada "superdotación" se ve así, y no como algo que aparece por azar de forma determinante en algunos individuos, que está "en sus genes" de manera fija e invariable, la idea empieza a tomar una forma diferente. De hecho, para afirmar esto me baso en experiencias vividas. A lo largo de mi vida he visto como personas que eran poco inteligentes han agudizado su inteligencia muchísimo (a veces por compartir mucho tiempo con alguien "superdotado"), o personas sensibles que se volvían tan insensibles que parecían auténticos psicópatas comparados con lo que eran antes. Quizás sea verdad que haya personas a las que les cueste pasar de ciertos límites, tanto por arriba como por abajo, pero lo que sí tengo claro es que la inteligencia y la sensibilidad no son cosas estáticas determinadas por "los genes". De hecho, hay "superdotados" que aparecen de repente en familias en las que no hay ningún antecedente.
Una visión evolucionista, ¿realidad o creencia?
Siempre se nos dice, y ya desde niños se nos repite constantemente, que los animales, incluídos nosotros, evolucionamos de formas más simples a formas más complejas. Que venimos todos de un ancestro común y que estamos en constante cambio. Según esa visión darwinista, el ser humano es cada vez más inteligente y tiende a perder rasgos "salvajes" como el pelo, el rabo, etc. .
Recuerdo que en el colegio una vez nos dijeron que dibujásemos el ser humano del futuro, y según lo que nos enseñaron, casi todos esbozamos un hombre con el cráneo enorme (tampoco creo que sea cierto que cerebro grande vaya ligado a mayor inteligencia) y calvo, puesto que el pelo sería "un vestigio" que desaparecería. Pero ¿qué hay de cierto en esto?
Para mi no tiene nada de científico. Nadie lo ha demostrado jamás. Sólo son conjeturas ideológicas y fantasiosas para ponernos como los más evolucionados de la naturaleza, como los seres superiores, y así justificar los abusos que el ser humano hace con el planeta. Puro antropocentrismo luchando agónicamente por autojustificarse "científicamente".
El registro fósil, la única evidencia que existe, nos muestra que efectivamente parece que ha habido cambios en las especies que han vivido en el planeta, pero no nos muestra ni una sola evidencia de que haya habido una "evolución" gradual, que realmente haya sucedido algo como el paso de simio a homínidos.
Según la visión ortodoxa, la aparición de "superdotados" se podría explicar como una especie de avance en esa evolución. Pero, ¿no dice el darwinismo que la evolución es por mutaciones al azar en un individuo? ¿Cómo puede explicarse desde esa teoría que haya en el planeta tantos "superdotados" (hay más de lo que parece, lo que pasa es que la mayoría no se detectan y pasan desapercibidos; tampoco hay mucha información sobre el tema) con unas características tan similares de inteligencia, sensibilidad, y hasta formas de sentir y reflexionar parecidas? ¿No deberíamos de plantear estas cuestiones desde otro paradigma?
Los seres vivos no evolucionan, los ecosistemas y todo lo que hay en ellos tienden a mantenerse estáticos
Dejemos a un lado por un momento la visión evolucionista de la naturaleza que nos han metido en la cabeza desde niños, cuestionémosla. Imaginemos por un momento que los seres vivos tienden a mantenerse invariables - al menos durante un periodo larguísimo de tiempo -. Que existe una naturaleza de las cosas que permanece estable y que tiende a volver a esa estabilidad después de haber sido sometida a cambios antinaturales.
Por ejemplo, pensemos en el caso del lobo y el perro. Un lobo sería la forma natural y estática, con algunas variables no muy notables según las características del entorno en el que estén, mientras que un perro sería una forma artificial de "lobo", una desviación del cauce natural de las cosas. De hecho, muchas razas de perros creadas artificialmente por el ser humano tienen problemas de salud y algunas, como el boxer, tienen una esperanza de vida muy corta. Con todo, dentro de los perros, hay perros más semejantes a lobos, y perros que están muy alejados de estos. Lo mismo podríamos decir de otras especies, como los jabalíes y los cerdos, los gansos salvajes y los patos domésticos, etc. . Todo eso no es ningún tipo de evolución, al contrario, es una involución creada de forma artificial por la domesticación a manos de los humanos (y no tengo nada en contra de los perros, es más, me encantan).
Un lobo, en contra de lo que nos inculca el imaginario colectivo (el lobo "malo" y "salvaje" frente al perro "inteligente" y "amigo del hombre"), es mucho más inteligente que un perro, y también es mucho más sensible física y mentalmente. No ha sufrido ninguna domesticación, y por tanto sus características naturales han permanecido intactas y así hubiesen seguido si el ser humano no hubiera intervenido. De hecho, yo estoy seguro de que si el ser humano desapareciese del planeta tierra, poco a poco los perros irían dando paso a cada vez más lobos, hasta que la especie volviese a su cauce natural.
¿Cómo encaja esto con la llamada "superdotación"?
(Antes de seguir adelante, me gustaría insistir en que esto no es una teoría científica. Sólo es una hipótesis personal y una invitación a pensar de otra forma diferente a como nos tienen acostumbrados, a mirar estos temas desde una lógica diferente. Cada uno es libre de sacar las conclusiones que quiera).
Actualmente hay muchísimos más perros que lobos. De hecho, estos últimos, en muchos lugares del planeta o se han extinguido, o están en vías de extinción. El perro cuenta con el apoyo del ser humano (más que nada por interés de este último); realiza trabajos para el, es obediente y un buen compañero, mientras que al lobo se le persigue y se le asesina sistemáticamente.
Pensemos por un momento que esto mismo, lleva ocurriendo siglos y siglos con nuestra especie desde que el ser humano se sometió a vivir bajo el yugo de "los de arriba" y dejó de ser libre. Pensemos que al igual que el perro, el ser humano ha sufrido una especie de "domesticación" y se ha dejado mucha inteligencia y sensibilidad por el camino. Pensemos también, que debido al actual estilo de vida jerárquico y alienante ha ido involucionando poco a poco. En realidad, tiene mucho sentido. Cuando las personas se acostumbran a obedecer, a no cuestionar, a someterse a lo que se les diga, pierden inteligencia y capacidad crítica, y cuando se les entrena para competir constantemente con los demás en lugar de colaborar, cuando se les enseña que el oportunismo y las trampas es "lo natural" ¿qué nos queda? ¿No nos queda cada vez una humanidad menos inteligente y menos sensible? ¿No habíamos dicho que son esas cualidades precisamente las que los llamados "superdotados" tenemos más desarrolladas? ¿No estaríamos teniendo cada vez más "perros" y menos "lobos"?
La sensibilidad, lastre en esta sociedad artificial pero condición natural humana
De un tiempo a esta parte, han aumentado considerablemente las personalidades psicopáticas, los sociópatas y demás gente insensible. Gente carente de conciencia, capaz de engañar, traicionar o pasar por encima de quien sea con tal de conseguir sus ambiciones; de hecho, son a los que en este sistema les va mejor, y los que suelen llegar a los puestos más altos en el. No debería de sorprendernos, teniendo en cuenta el tipo de sociedad que estamos viviendo, basada en el dinero y el oportunismo, donde todo vale y donde se compite constantemente. Una sociedad donde la cooperación, la solidaridad, la sensibilidad y la moral han ido quedando relegadas cada vez más a una minoría.
Los darwinistas explicarían esto como una "evolución" y "adaptación al entorno" (hostil), ya que conciben la naturaleza como un campo de batalla en el que la sensibilidad, la empatía y la conciencia serían un lastre. Pero, ¿y si tratamos de cambiar también aquí la forma de verlo? Si los "superdotados" somos una especie de "evolución", ¿por qué somos tan sensibles y tenemos una conciencia tan fuerte? ¿No será que inteligencia y sensibilidad deben ir unidas y son características naturales en el ser humano y lo contrario es una involución debida a la "domesticación"?
Para comprender esto, tenemos que dejar de ver lo que tenemos delante de los ojos como algo "normal". El sistema de sociedad capitalista basado en el dinero, el Estado, las jerarquías y clases sociales, la vida en grandes ciudades, los ricos y los pobres... Nada de eso es natural ni verdadero, si se piensa bien. Entonces, la pregunta que yo me planteo es: ¿no puede estar ese tipo de vida haciendo un efecto sobre la humanidad parecido al que ocurre con los animales domésticos que viven en granjas? Si nos acostumbran desde pequeños a competir en lugar de colaborar, a ser "duros", a no mostrar las emociones, si nos meten en esas "cárceles" llamadas colegios durante muchas horas sentados, comparándonos constantemente con los demás niños, poniéndonos calificaciones que nos hacen sentir mejores o peores que los demás, si nos enseñan a obedecer, a no preguntar "porqués", y cuando crecemos, seguimos compitiendo, pisando y evitando que nos pisen, trabajando por dinero y no por el bien de la comunidad, etc., ¿no estará atrofiando eso durante generaciones la sensibilidad del ser humano? ¿De la misma forma que los patos domésticos "olvidan" como se volaba? ¿No puede ser que esta sociedad actúe como una especie de "zoológico" donde los "animales" que hay dentro no se comportan como lo harían en su entorno natural?
Una cosa está clara. En un ambiente natural, donde el bienestar de uno depende del bienestar común y viceversa, un psicópata no podría vivir. Las personas insensibles serían apartadas de la comunidad y se daría prioridad a la las buenas y sensibles. No habría que competir sino colaborar. De hecho, si un número determinado de personas se ven por alguna razón en una situación de peligro, en seguida les sale su naturaleza solidaria, aunque no se conozcan de nada. Sin embargo y por desgracia, en nuestra sociedad actual ocurre lo contrario, se margina y pisotea a las personas más buenas y sensibles. Algo está fallando.
Pienso por tanto, que lo natural en el ser humano es ser sensible, tener empatía, conciencia, solidaridad... En un mundo sin leyes, sin Estado, sin dinero, serían necesarias esas cualidades. Las leyes, el Estado, el dinero, todo eso atrofia la capacidad de pensar y sentir por uno mismo, o sea, la inteligencia y la sensibilidad. A "los de arriba" les interesa gente obediente que no piense y gente insensible que no vacile en pisar a otros para que siga habiendo riqueza para unos pocos a costa de esclavizar a muchos. Pero insisto, todo esto no es natural. Lo que aquí trato de buscar es la naturaleza humana, por encima de barreras de todo tipo, ideológicas, culturales, históricas, etc. .
Por supuesto, y no me canso de repetirlo, todo esto no son más que hipótesis, que por cierto encajan bastante bien dentro de una misma cosmovisión. Pero habría que investigar mucho y probar muchas cosas para confirmarla. Sin embargo, tal como yo lo veo, los llamados "superdotados" bien podríamos ser un intento de la naturaleza por devolver a la humanidad a su condición natural. O, dicho de forma metafórica, es probable que lo que en realidad seamos sea "lobos entre perros". Y como ocurre con los cánidos, existe una tendencia a oprimir a los lobos y a premiar a los perros. A ahogar la libertad, la inteligencia y la sensibilidad y a fomentar la esclavitud, la obediencia, la estupidez y la insensibilidad. Existe una caza constante y silenciosa de "lobos", que no es sangrienta, sino que se expresa por medio de la marginación, el acoso moral, la exclusión social, el desprecio... Pero todo esto será motivo del próximo texto.
viernes, 1 de noviembre de 2013
¿Superdotados?
Vivimos en la era de “la ciencia” (no es por nada que pongo las comillas). Hoy día, a la gran mayoría de gente le basta con oir la palabra
“ciencia” para creerse algo. Parece como si “ciencia” fuese sinónimo de verdad. Pero tal como yo lo percibo, casi siempre, lo que en la actualidad se denomina “ciencia” no es más que otra forma de religión, a la que tanto
critican los apologetas más acérrimos de “lo científicamente comprobado”. Y como “religión” tiene sus dogmas, sus “curas”, sus censores, sus intereses creados, y como no, sus mentiras. Mentiras cargadas de prejuicios provenientes de la cultura que domina el globo
actualmente, que es la anglosajona, liderada por los EEUU. Y esas mentiras suelen extender sus "ramas" a muchos campos. Y cuando uno duda de la "raíz del árbol", suele ver eso en cualquier "rama" de este.
Yo siempre he sido una persona a la que le gusta buscar la verdad. Estoy convencido de que existe una verdad objetiva, que tarde o temprano siempre sale a la luz. No importa el tiempo que pase y las censuras que sufran los que la defienden. La historia está llena de ejemplos en que esto ha ocurrido. También creo firmemente que la verdad de la que hablo, la auténtica verdad, es atemporal y universal; es decir, que está por encima de sesgos culturales, ideológicos, políticos, religiosos, y pasajeros. Y esa, es la que suele costar mucho encontrar, porque suele estar camuflada entre numerosísimas "interferencias" que hacen demasiado "ruido". Y a la verdad no le gusta hacer ruido, la verdad es "tímida". No se acerca a uno. Hay que buscarla y desenterrarla de entre los escombros. Y encima, cuando se la encuentra hay que luchar mucho por defenderla. Porque desgraciadamente, en esta sociedad hay muchos mentirosos interesados que luchan por ocultarla a toda costa, o lo que es peor, fingir que ni existe con repugnantes relativismos. Y todo ello por egoísmo, por ansias de poder. Y muchas veces la mayoría de la gente les sigue sin saber que con ello contribuyen a sepultar una verdad que les haría mucho bien. Pero no quiero profundizar mucho ahora en este asunto, mi intención con esto es únicamente preparar un poco el terreno para poder entrar con suavidad en el asunto que nos ocupa.
Prácticamente todo el mundo ha oído la palabra "superdotado" alguna vez. No es algo que se oiga mucho ni de lo que se suela hablar en profundidad, al menos fuera de los ámbitos de la enseñanza y la psicología (y tampoco es que en ellos se profundice mucho), y la gran mayoría de la gente cree que un superdotado es alguien que "es muy listo", que "estudia mucho" (algunos piensan vulgarmente en el típico "empollón"), que cuando es pequeño termina el colegio más pronto que los demás y que cuando es adulto tiene 3 o 4 carreras, toca varios instrumentos musicales, sabe 4 o 5 idiomas y además puede hacer cálculos matemáticos complicadísimos a una velocidad inhumana y/o resolver cualquier adivinanza que se le plantee. Todo eso hace que incluso muchos de los mismos superdotados, tengan tal confusión en la cabeza que no sepan reconocerse a sí mismos. Es decir, la gran mayoría no sospecha que lo son, hasta que no tienen la suerte de dar con alguien que les "detecte" o acceder a cierta información; y esto no suele ocurrir fácilmente. Porque por desgracia, la palabra "superdotado" y todo lo que se relaciona a ella, va unida de forma nefasta al ámbito académico. Entonces, es difícil que a una persona que fracasa escolarmente, o que saca unas notas justitas, es decir, una persona que no tiene nueves y dieces en todo, se le pase por la cabeza que pueda ser superdotado. De hecho, cuando uno se pone a investigar sobre el tema, descubre que una gran mayoría fracasa escolarmente, y otros tantos se pasan media vida o más sin saber ni sospechar que lo son, por no mencionar los tristes casos de los que terminarán sus días en este mundo sin saberlo jamás.
Y es aquí donde vuelvo a lo que comentaba al principio. La mal llamada "ciencia" falla. En mi opinión, es un error muy grave tratar de responder a la pregunta "¿qué es un superdotado?" desde el academicismo más plano y absurdo. Sin embargo este error se comete. Es fácil comprobarlo. Uno no tiene más que buscar información sobre el tema y verá como la mayoría de libros que hablan de ello lo hacen desde un punto de vista estrictamente académico. "Cómo ayudar a un niño superdotado a triunfar", "El niño superdotado: cómo explotar su potencial", etc. (es muy significativo también el hecho de que pocas veces se hable de los adultos superdotados, posiblemente porque ya son "productos caducados"). Parece como si lo único que importara fuese eso. Pero nadie parece preocuparse de investigar en serio el lado humano, es decir "qué es", "qué siente", "qué piensa". Y es que un "superdotado", ante todo es un ser humano. Pero no nos debería extrañar todo esto si tenemos en cuenta que vivimos en la era del reduccionismo mecanicista, donde hasta en medicina o biología, se suelen tratar seres vivos como máquinas. Como un medio para conseguir algo, y no como un fin en sí mismos, que es lo que en definitiva son. Y la psicología, cargada de prejuicios culturales y absurdos, no es diferente en eso.
Siempre he vivido sintiéndome diferente a los demás. Aunque alguna vez se me pasó por la cabeza, y además una profesora del colegio me lo dejó caer en una ocasión, nunca me planteé en serio que yo pudiera ser uno de ellos. Yo no era muy brillante en el colegio, siempre estaba "en la luna" (como me decían), y cuando llegué al instituto, después de repetir varias veces distintos cursos, lo dejé, bastante mal anímicamente. Sin embargo, hace poco, por causas personales que no viene al caso contar aquí, empecé a sospechar fuertemente que lo era. Y ahora, aunque no he hecho ninguna prueba de CI "oficial", no me cabe ninguna duda de que lo soy. Y cuando descubrí que lo era, empecé a investigar sobre el tema. Necesitaba hallar respuestas, porque me había pasado la vida muy solo, incomprendido, sin entender tampoco a los demás, viendo a la mayoría como insensibles, perversos, crueles y hasta poco inteligentes (por no usar una palabra más ofensiva, pero que sin embargo es la que solía, y suele retumbar en mi cabeza). No voy a contar aquí mi vida, pero sí puedo decir que vivir siendo superdotado en esta sociedad es muy duro, y si encima no sabes que lo eres, y aún así te sientes diferente, es mucho peor, porque a menudo te preguntas si el menos inteligente eres tu, y dudas de ti mismo dejándote la autoestima bastante dañada en el proceso.
Aunque no hace mucho que empecé a investigar sobre lo que es un "superdotado", la verdad es que en seguida me cansé. Porque nada de lo que leo sacia mis ansias de responder a esta pregunta que parece sencilla y sin embargo nadie a día de hoy me podría contestar:
"¿Qué soy?"
Porque está claro que ni siento como los demás, ni pienso como los demás, hasta el punto de que, como he mencionado arriba, eso me ha acarreado una gran soledad y más de un trauma emocional.
Volvamos al tema de la "ciencia", siempre insistiendo en el entrecomillado, ya que la auténtica ciencia y la verdad de la que hablaba, deberían de ser sinónimos, y en este caso, como veremos, no lo son. La "ciencia" actual solamente puede responder a mis preguntas sobre mi identidad desde el ámbito académico, centrándose única y exclusivamente en mi capacidad para producir, como si fuese una mercancía más (sólo le interesa que saque "buenas notas" en el colegio y que de mayor sea una "máquina productora" eficiente). Esa "ciencia", que como he mencionado, es producto de la cultura dominante anglosajona, todo lo concibe - y eso incluye a la mismísima naturaleza- desde un punto de vista competitivo, bélico. De hecho, basta con coger la palabra que usan para denominarnos y comprobarlo: "Super-dotado", o sea, "más dotado", "más apto". Es un concepto puramente darwinista (ya profundizaré más en otra entrada de este blog acerca de lo nefasta que me parece la visión darwinista [y su hijo bastardo, el neo-darwinismo], que nos pinta la naturaleza como un campo de batalla en guerra constante, donde los seres vivos compiten contínuamente y "evolucionan" a base de eso, de competir, de pelear. Una teoría que por suerte, cada vez somos más los que vamos viendo que se ideó para justificar el capitalismo salvaje y las lacras de la industrialización, y que de científica y objetiva no tiene nada). Y las respuestas que yo busco son universales, no limitadas a una determinada cultura, con la que además no simpatizo en absoluto.
No es de extrañar que esa cultura del dinero, donde lo que parece importar es lo que produces y lo que tienes, y no lo que eres o sientes, la "ciencia" no me de la respuesta que busco, y sólo me de ligeros esbozos de diferencias de base con la mayoría, como es una mayor inteligencia (basándose en tests de CI, que no miden ni de lejos todas las áreas de la mente humana). Y tampoco es de extrañar que con esos esbozos se busque en el lugar equivocado, tratando de ver como se puede explotar a los "superdotados" y no tratando de comprendernos, que es en definitiva lo que debería hacer la ciencia (y ahora sí, sin comillas). Esto me recuerda a lo que tristemente ocurre muchas veces (la mayoría de hecho) en medicina, que en lugar de investigar para la salud de las personas, se hace para sacar dinero con la enfermedad, vendiendo productos químicos patentados.
Resumiendo: A la "ciencia" actual y sus apologetas (bastante prepotentes a menudo) no les importo yo, les importa el provecho que me puedan sacar.
Antes de seguir, me gustaría aclarar una cosa importantísima que casi nadie sabe de los "superdotados", y que a mi personalmente, me hace plantearme muchas cosas, y dudar del paradigma actual basado en el darwinismo. Fue hace muy poco (si mi información es correcta en la década de los 90), que se descubrió que los llamados "superdotados", somos además de más inteligentes, más sensibles. Hasta entonces a nadie le importaba lo que sentíamos. Me hago muchas preguntas con esto, pero sobre todo esta: si somos como dice la psicología actual "más aptos" desde un punto de vista darwinista, es decir, si somos "más evolucionados" ¿por qué somos más sensibles? No es una pregunta tonta. Hay que pensar que en la naturaleza que nos pinta esa gente, reina el oportunismo. Es una naturaleza fría, hostil y cruel donde no hay sitio para la sensibilidad ni la empatía, un universo donde el más desalmado se queda con todo y los más sensibles mueren o son condenados al ostracismo. Entonces, ¿por qué lo que llaman "la selección natural" (concepto en el que no creo) nos habría hecho a los "superdotados" más sensibles? ¿No es una contradicción? Partiendo de esta, nos podemos hacer muchas más preguntas que personalmente me hacen dudar de esa visión acerca de nuestra identidad, y pensar que quizás, no somos "super" nada, que a lo mejor somos otra cosa, otra cosa que no conviene conocer, porque rompería todas las bases de la biología y psicología actual (basada esta última en la primera).
Habrá que esperar a que el paradigma darwinista colapse (la "raíz del árbol" de la que hablaba al principio), pero mientras tanto, yo puedo ir haciendo algo de ciencia de verdad (en realidad, cualquiera puede hacerla, aunque no se tenga ningún título ni se vista una bata blanca), usando mi inteligencia y sensibilidad como herramientas, para tantear a ciegas en la oscuridad hasta dar con alguna pista que me acerque a la respuesta de mi pregunta: ¿qué soy?. Porque una cosa sí la tengo muy clara, la palabra "superdotado" está obsoleta, y lo está, porque está influenciada por prejuicios culturales rancios y trasnochados, de una cultura que está destruyendo el planeta tierra a pasos agigantados. Pero eso será tema del siguiente texto.
Yo siempre he sido una persona a la que le gusta buscar la verdad. Estoy convencido de que existe una verdad objetiva, que tarde o temprano siempre sale a la luz. No importa el tiempo que pase y las censuras que sufran los que la defienden. La historia está llena de ejemplos en que esto ha ocurrido. También creo firmemente que la verdad de la que hablo, la auténtica verdad, es atemporal y universal; es decir, que está por encima de sesgos culturales, ideológicos, políticos, religiosos, y pasajeros. Y esa, es la que suele costar mucho encontrar, porque suele estar camuflada entre numerosísimas "interferencias" que hacen demasiado "ruido". Y a la verdad no le gusta hacer ruido, la verdad es "tímida". No se acerca a uno. Hay que buscarla y desenterrarla de entre los escombros. Y encima, cuando se la encuentra hay que luchar mucho por defenderla. Porque desgraciadamente, en esta sociedad hay muchos mentirosos interesados que luchan por ocultarla a toda costa, o lo que es peor, fingir que ni existe con repugnantes relativismos. Y todo ello por egoísmo, por ansias de poder. Y muchas veces la mayoría de la gente les sigue sin saber que con ello contribuyen a sepultar una verdad que les haría mucho bien. Pero no quiero profundizar mucho ahora en este asunto, mi intención con esto es únicamente preparar un poco el terreno para poder entrar con suavidad en el asunto que nos ocupa.
Prácticamente todo el mundo ha oído la palabra "superdotado" alguna vez. No es algo que se oiga mucho ni de lo que se suela hablar en profundidad, al menos fuera de los ámbitos de la enseñanza y la psicología (y tampoco es que en ellos se profundice mucho), y la gran mayoría de la gente cree que un superdotado es alguien que "es muy listo", que "estudia mucho" (algunos piensan vulgarmente en el típico "empollón"), que cuando es pequeño termina el colegio más pronto que los demás y que cuando es adulto tiene 3 o 4 carreras, toca varios instrumentos musicales, sabe 4 o 5 idiomas y además puede hacer cálculos matemáticos complicadísimos a una velocidad inhumana y/o resolver cualquier adivinanza que se le plantee. Todo eso hace que incluso muchos de los mismos superdotados, tengan tal confusión en la cabeza que no sepan reconocerse a sí mismos. Es decir, la gran mayoría no sospecha que lo son, hasta que no tienen la suerte de dar con alguien que les "detecte" o acceder a cierta información; y esto no suele ocurrir fácilmente. Porque por desgracia, la palabra "superdotado" y todo lo que se relaciona a ella, va unida de forma nefasta al ámbito académico. Entonces, es difícil que a una persona que fracasa escolarmente, o que saca unas notas justitas, es decir, una persona que no tiene nueves y dieces en todo, se le pase por la cabeza que pueda ser superdotado. De hecho, cuando uno se pone a investigar sobre el tema, descubre que una gran mayoría fracasa escolarmente, y otros tantos se pasan media vida o más sin saber ni sospechar que lo son, por no mencionar los tristes casos de los que terminarán sus días en este mundo sin saberlo jamás.
Y es aquí donde vuelvo a lo que comentaba al principio. La mal llamada "ciencia" falla. En mi opinión, es un error muy grave tratar de responder a la pregunta "¿qué es un superdotado?" desde el academicismo más plano y absurdo. Sin embargo este error se comete. Es fácil comprobarlo. Uno no tiene más que buscar información sobre el tema y verá como la mayoría de libros que hablan de ello lo hacen desde un punto de vista estrictamente académico. "Cómo ayudar a un niño superdotado a triunfar", "El niño superdotado: cómo explotar su potencial", etc. (es muy significativo también el hecho de que pocas veces se hable de los adultos superdotados, posiblemente porque ya son "productos caducados"). Parece como si lo único que importara fuese eso. Pero nadie parece preocuparse de investigar en serio el lado humano, es decir "qué es", "qué siente", "qué piensa". Y es que un "superdotado", ante todo es un ser humano. Pero no nos debería extrañar todo esto si tenemos en cuenta que vivimos en la era del reduccionismo mecanicista, donde hasta en medicina o biología, se suelen tratar seres vivos como máquinas. Como un medio para conseguir algo, y no como un fin en sí mismos, que es lo que en definitiva son. Y la psicología, cargada de prejuicios culturales y absurdos, no es diferente en eso.
Siempre he vivido sintiéndome diferente a los demás. Aunque alguna vez se me pasó por la cabeza, y además una profesora del colegio me lo dejó caer en una ocasión, nunca me planteé en serio que yo pudiera ser uno de ellos. Yo no era muy brillante en el colegio, siempre estaba "en la luna" (como me decían), y cuando llegué al instituto, después de repetir varias veces distintos cursos, lo dejé, bastante mal anímicamente. Sin embargo, hace poco, por causas personales que no viene al caso contar aquí, empecé a sospechar fuertemente que lo era. Y ahora, aunque no he hecho ninguna prueba de CI "oficial", no me cabe ninguna duda de que lo soy. Y cuando descubrí que lo era, empecé a investigar sobre el tema. Necesitaba hallar respuestas, porque me había pasado la vida muy solo, incomprendido, sin entender tampoco a los demás, viendo a la mayoría como insensibles, perversos, crueles y hasta poco inteligentes (por no usar una palabra más ofensiva, pero que sin embargo es la que solía, y suele retumbar en mi cabeza). No voy a contar aquí mi vida, pero sí puedo decir que vivir siendo superdotado en esta sociedad es muy duro, y si encima no sabes que lo eres, y aún así te sientes diferente, es mucho peor, porque a menudo te preguntas si el menos inteligente eres tu, y dudas de ti mismo dejándote la autoestima bastante dañada en el proceso.
Aunque no hace mucho que empecé a investigar sobre lo que es un "superdotado", la verdad es que en seguida me cansé. Porque nada de lo que leo sacia mis ansias de responder a esta pregunta que parece sencilla y sin embargo nadie a día de hoy me podría contestar:
"¿Qué soy?"
Porque está claro que ni siento como los demás, ni pienso como los demás, hasta el punto de que, como he mencionado arriba, eso me ha acarreado una gran soledad y más de un trauma emocional.
Volvamos al tema de la "ciencia", siempre insistiendo en el entrecomillado, ya que la auténtica ciencia y la verdad de la que hablaba, deberían de ser sinónimos, y en este caso, como veremos, no lo son. La "ciencia" actual solamente puede responder a mis preguntas sobre mi identidad desde el ámbito académico, centrándose única y exclusivamente en mi capacidad para producir, como si fuese una mercancía más (sólo le interesa que saque "buenas notas" en el colegio y que de mayor sea una "máquina productora" eficiente). Esa "ciencia", que como he mencionado, es producto de la cultura dominante anglosajona, todo lo concibe - y eso incluye a la mismísima naturaleza- desde un punto de vista competitivo, bélico. De hecho, basta con coger la palabra que usan para denominarnos y comprobarlo: "Super-dotado", o sea, "más dotado", "más apto". Es un concepto puramente darwinista (ya profundizaré más en otra entrada de este blog acerca de lo nefasta que me parece la visión darwinista [y su hijo bastardo, el neo-darwinismo], que nos pinta la naturaleza como un campo de batalla en guerra constante, donde los seres vivos compiten contínuamente y "evolucionan" a base de eso, de competir, de pelear. Una teoría que por suerte, cada vez somos más los que vamos viendo que se ideó para justificar el capitalismo salvaje y las lacras de la industrialización, y que de científica y objetiva no tiene nada). Y las respuestas que yo busco son universales, no limitadas a una determinada cultura, con la que además no simpatizo en absoluto.
No es de extrañar que esa cultura del dinero, donde lo que parece importar es lo que produces y lo que tienes, y no lo que eres o sientes, la "ciencia" no me de la respuesta que busco, y sólo me de ligeros esbozos de diferencias de base con la mayoría, como es una mayor inteligencia (basándose en tests de CI, que no miden ni de lejos todas las áreas de la mente humana). Y tampoco es de extrañar que con esos esbozos se busque en el lugar equivocado, tratando de ver como se puede explotar a los "superdotados" y no tratando de comprendernos, que es en definitiva lo que debería hacer la ciencia (y ahora sí, sin comillas). Esto me recuerda a lo que tristemente ocurre muchas veces (la mayoría de hecho) en medicina, que en lugar de investigar para la salud de las personas, se hace para sacar dinero con la enfermedad, vendiendo productos químicos patentados.
Resumiendo: A la "ciencia" actual y sus apologetas (bastante prepotentes a menudo) no les importo yo, les importa el provecho que me puedan sacar.
Antes de seguir, me gustaría aclarar una cosa importantísima que casi nadie sabe de los "superdotados", y que a mi personalmente, me hace plantearme muchas cosas, y dudar del paradigma actual basado en el darwinismo. Fue hace muy poco (si mi información es correcta en la década de los 90), que se descubrió que los llamados "superdotados", somos además de más inteligentes, más sensibles. Hasta entonces a nadie le importaba lo que sentíamos. Me hago muchas preguntas con esto, pero sobre todo esta: si somos como dice la psicología actual "más aptos" desde un punto de vista darwinista, es decir, si somos "más evolucionados" ¿por qué somos más sensibles? No es una pregunta tonta. Hay que pensar que en la naturaleza que nos pinta esa gente, reina el oportunismo. Es una naturaleza fría, hostil y cruel donde no hay sitio para la sensibilidad ni la empatía, un universo donde el más desalmado se queda con todo y los más sensibles mueren o son condenados al ostracismo. Entonces, ¿por qué lo que llaman "la selección natural" (concepto en el que no creo) nos habría hecho a los "superdotados" más sensibles? ¿No es una contradicción? Partiendo de esta, nos podemos hacer muchas más preguntas que personalmente me hacen dudar de esa visión acerca de nuestra identidad, y pensar que quizás, no somos "super" nada, que a lo mejor somos otra cosa, otra cosa que no conviene conocer, porque rompería todas las bases de la biología y psicología actual (basada esta última en la primera).
Habrá que esperar a que el paradigma darwinista colapse (la "raíz del árbol" de la que hablaba al principio), pero mientras tanto, yo puedo ir haciendo algo de ciencia de verdad (en realidad, cualquiera puede hacerla, aunque no se tenga ningún título ni se vista una bata blanca), usando mi inteligencia y sensibilidad como herramientas, para tantear a ciegas en la oscuridad hasta dar con alguna pista que me acerque a la respuesta de mi pregunta: ¿qué soy?. Porque una cosa sí la tengo muy clara, la palabra "superdotado" está obsoleta, y lo está, porque está influenciada por prejuicios culturales rancios y trasnochados, de una cultura que está destruyendo el planeta tierra a pasos agigantados. Pero eso será tema del siguiente texto.
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